Tiempos Imposibles. Texto del episodio 103.
Pareciera que la Tierra y la humanidad, respiramos en ciclos, o en bucles, que avanzan al compás del tiempo. Un tiempo lo suficientemente lento para no recordar lo que ya pasó, y lo suficientemente rápido para deshacerse de nosotros uno y otra vez.
Hace millones de años, los glaciares se extendieron como mantos helados, atrapando la vida debajo de ellos. Los mamuts vagaban por la tundra, y los humanos primigenios se acurrucaban junto al fuego, persiguiendo su instinto por sobrevivir. El hielo retrocedió y volvió una y otra vez.
En el siglo XIV, una sombra negra recorrió Europa. Ciudades enteras quedaron vacías, y el miedo se filtró como agua por los techos y las puertas. Siglos antes, en el Imperio Bizantino, otra plaga ya había arrasado con miles y siglos después, un virus invisible pondría al mundo contra la pared en el año 2020.
En las llanuras de Troya, miles de hombres lucharon y perdieron la vida en guerras que no sabemos bien si fueron reales o no. Milenios después, el rugido de los cañones resonó en Verdún y Normandía, y más tarde se convirtieron en bombas en Japón o medio oriente.
Si nos alejamos lo suficiente, y vemos el tiempo desde ese punto, nos daremos cuenta que pareciera que todo se repite, lo mismo sucede una y otra vez, sobrevivimos a las mismas catástrofes, cometemos los mismos errores, creemos en los mismos dioses, y buscamos las mismas esperanzas. ¿Y si todo es un eterno retorno y nosotros solo estamos cayendo una vez más en él?
Tiempo Detenido.
