Tiempos Imposibles. Texto del episodio 107.

Después de una sangrienta guerra de suseción en Inglaterra, la cual finalizó con la victoria en el Juego de Tronos de los Lancaster en 1487, Henry Tudor asciende al trono tras resultar ganador en la batalla de Bosworth Field (1485), en donde mató al Rey Richard III. Ya una vez pacificado el Reino, tras casarse con Elizabeth de York –en una gran movida política–, decide seguir consolidando la legitimidad, prestigio y el poder político en Gran Bretaña y Europa de la recién creada Casa Tudor, financiando la audaz empresa de un navegante Genovés.

Un tal Cristoforo Colombo. Quien decició buscar suerte tras haber sido rechazado por la Corona de Castilla. Es como así, el visionario Rey de Inglaterra (ahora Henry VII) decide arriesgarse tras haberse convencido de que el proyecto de buscar rutas comercialas por poniente hacia las Indias era la mejor opción para consolidar a los Tudor. Así el 3 de Agosto de 1492, zarpó Colombo desde Bristol, no del Puerto de Palos, y al tocar tierra en lo que hoy conocemos como las Bahamas, izó el estandarte de Saint George sobre aquellas arenas vírgenes. Reclamando todo lo que alcanzaba la mirada a nombre de Su Majestad el Rey.

El descubrimiento de lo que hoy es América, cambió el curso del Imperio Británico antes incluso de que se concibiese como tal. Inglaterra, impulsada por el recién descubierto oro americano, floreció como potencia marítima un siglo antes de lo que nuestra historia conoce. En el lugar de un Imperio Español, surge de manera temprana un Imperio Inglés, profundamente protestante, pues la Reforma encontró tierra fértil en un Nuevo Mundo aún virgen de evangelización.

Las personas nativas no oyeron nunca el Castellano, sino el Inglés antiguo. Los mitos del Dorado y las Siete Ciudades de Cíbola fueron narrados por bardos anglosajones. La literatura del siglo XVII no tuvo a Cervantes, sino a un Shakespeare que escribía sobre los sueños rotos de colonos del Nuevo Mundo.

Los Reinos de Castilla y Aragón, por su parte, quedaron relegados a un papel menor. Sin el oro americano, su hegemonía nunca se construyó. Europa vio nacer una Edad Moderna de acento Inglés, donde el Parlamento de Westminster dictaba el destino del mundo. Y en los anales de la Historia, el nombre de Colombo fue anglicanizado: Christopher Columbe, primer Almirante de las Américas, al servicio de Su Graciosa Majestad, Henry VII.

Mario A. Luna

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