Tiempos Imposibles. Texto del episodio 54.

Desde la frontera entre Mongolia y Rusia, en el paso fronterizo de Altabulang el ambiente se percibe tranquilo a pesar de las decenas de personas armadas que se mueven por la pequeña villa. Cazadores de varias nacionalidades occidentales, encima de vetustas pick-up Toyota y Mitsubishi manejadas por guías locales locales, miran hacia la parte Rusa de la frontera donde cientos de manifestantes rusos y occidentales gritan consignas, levantan pancartas y se pintan las caras de rojo.

Cada día se repite la escena, los cazadores se concentran en Altabulang, en la parte Mongola y los manifestantes (provenientes seguramente de Irkutsk) hacen su protesta a pocos metros de la línea fronteriza. A partir de la prohibición de la cacería en el mundo, vigente desde el primero de enero del año 2000, solamente Mongolia rechazó adherirse al proyecto presentado por la ONU y Greenpeace, argumentando razones culturales, económicas, ecológicas y hasta antropológicas. “Somos un pueblo de cazadores” declaró Natsagiin Bagabandi, presidente de país asiático. ¿Por qué se concentran los cazadores en ese pueblo, frente a los manifestantes? Los cazadores dicen que es para demostrar que no tienen miedo ni vergüenza de mantener sus prácticas en el único país que las permite en el mundo. Los activistas dicen que es una provocación y además un pretexto para intentar cazar dentro de Rusia, lo cual en teoría está prohibido.

A pesar de que no hay un llamado oficial de Mongolia o de su dirección de turismo a impulsar el turismo de cacería, ser la única nación en el mundo que desde hace 5 años permite la caza legal ha convertido el destino en uno muy atractivo para miles de personas cada año. Adicional a esto, la prohibición en todos los países a la importación de trofeos de caza ha hecho que cientos de personas en el mundo tengan casas de lujo en Ulan Bator, donde exhiben sus trofeos.
Greenpeace, que impulsó con éxito la prohibición de la cacería desde 1994, logrando hacerla ley mundial en el 2000 ha declarado que la rebeldía de Mongolia debe ser castigada por occidente. Sin embargo, Rusia es muy permisiva con los mongoles y con los cazadores en general respecto a sus fronteras; la organización ecologista asegura que existe “de facto” una zona dentro de Rusia, de alrededor de 100km paralela a la frontera ruso-mongola, en la cual los cazadores provenientes de Mongolia pueden entrar y cazar de forma semi-furtiva o abiertamente.

Hasta el día de hoy, Mongolia se ha mantenido firme como el único país del mundo que permite la caza, en cierta medida respaldados por Rusia que ha ampliado los aeropuertos cercanos a la nación mongola. En el resto del mundo solo existe la cacería furtiva en África (muy penada y que ha causado enfrentamientos armados), caza furtiva también en Alaska y se rumora acerca de grandes cotos de caza ilegales en el norte de Inglaterra, disponibles solamente para la nobleza de ese país.

Carlos Michel

Deja un comentario