Tiempos Imposibles. Texto del episodio 90.
1 de diciembre de 1979, Pekín, China.
Dan marcha atrás a las reformas económicas luego de la súbita muerte de Deng Xiaoping
En una cadena de sucesos inesperados, la cúpula del Partido Comunista Chino detuvo las iniciativas de liberalización de la economía socialista, luego de la repentina muerte de Deng Xiaoping, principal arquitecto de las reformas que impulsaban la apertura de China al mundo.
Lo anterior ha generado una crisis política al interior del Partido Comunista. Sin un liderazgo claro para continuar con las políticas de modernización, las alas más conservadoras del partido han decidido suspender de inmediato cualquier medida que permitiera la participación del sector privado en la economía.
Fuentes cercanas al Comité Central han indicado que las autoridades han emitido decretos urgentes que revocan varias de las disposiciones promulgadas por Deng incluyendo la concesión de tierras a campesinos y la flexibilización de las reglas de comercio. Asimismo, la prensa estatal ha comenzado a promover un discurso que enfatiza la importancia de la planificación centralizada y el retorno a los principios marxistas ortodoxos.
La noticia ha generado incertidumbre en sectores clave de la economía china. Agricultores y pequeños comerciantes, que recientemente habían comenzado a beneficiarse de las reformas, temen perder sus negocios y volver a un modelo económico más estricto.
Por su parte, analistas internacionales han expresado preocupación por el posible impacto que esta decisión podría tener en la relación de China con el mundo exterior. La suspensión de las reformas podría afectar las incipientes negociaciones con potencias occidentales y frenar la llegada de inversiones extranjeras que ya habían comenzado a explorar oportunidades en el país.
Detrás de la decisión de revertir las reformas se perfila una intensa lucha interna dentro del Partido Comunista. Mientras algunos sectores reformistas intentan mantener el legado de Deng Xiaoping, facciones más tradicionales consideran que su apertura económica amenazaba la estabilidad del sistema socialista chino.
Pablo Hernández Mares
