Tiempos Imposibles. Texto del episodio número uno, primera temporada.
“En sólo nueve segundos”.
Son cerca de las nueve de la mañana, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, está a punto de entrar a un salón de clases cualquiera en la escuela primaria Emma E. Booker en Sarasota, Florida. Justo antes de hacerlo, le informan que una pequeña aeronave de dos motores acaba de chocar con una de las Torres Gemelas en el corazón del Manhattan. Aunque bien parece una situación inusual, su agenda continua con las actividades previstas. El presidente entra y acompaña a los niños en su lección de lectura.Unos minutos después, frente a unos 15 estudiantes de segundo grado, su maestra y algunas cámaras, el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Andrew Card, se acerca al presidente y susurra en su oído: “un segundo avión se estrelló en la segunda torre. América está siendo atacada”.
Es 11 de septiembre de 2001, son apenas poco más de las nueve de la mañana y ni el presidente, ni ningún otro ciudadano norteamericano sabe aún que cuatro aviones han sido secuestrados y están estrellándose con pocos minutos de diferencia en distintos puntos del este del país.
El presidente Bush se queda en su silla por varios minutos más mientras termina la clase, pero su mente ya no está ahí. Piensa, confundido y preocupado, sobre lo que le acaban de informar. ¿Podría ser un accidente? ¿Están siendo atacados? ¿Por quién? ¿Es el comienzo de una guerra? ¿De qué magnitud? ¿Cuántos estadounidenses han muerto en esos minutos? ¿Ya terminó? ¿Habrá más?
Dos minutos antes de las 10 de la mañana, un nuevo nivel de horror es alcanzado. La Torre sur, que fue la segunda en ser golpeada, es la primera que se derrumba, y 30 minutos después, la Torre Norte, la que recibió el primer golpe que desató el terror, en solo nueve segundos colapsa sobre sí misma.
Más tarde el presidente Bush transmite un mensaje a la nación en el que sentencia “No haremos distinción entre los terroristas que cometieron estos actos y aquellos que los amparan”.
Al otro día, a manera de respuesta a su mensaje, varias emisoras de televisión de diferentes países del mundo reciben un paquete que contiene un archivo de video de tan solo nueve segundos. Al reproducirlo aparece un hombre que, entre sombras, asoma sus rasgos duros y su semblante poderoso, y en un inglés con marcado acento ruso dice: “En tan solo nueve segundos derrumbamos occidente”. Al final del video se lee una leyenda a manera de firma: “Comité de seguridad soviético del nuevo milenio”.
