Tiempos Imposibles. Texto del episodio número treinta, tercera temporada.
Estocolmo, Suecia. 10 de diciembre de 1930.
El Premio Nobel de Medicina fue otorgado al destacado médico y científico austriaco, Karl Landsteiner.
Landsteiner recibió este prestigioso reconocimiento por su contribución fundamental al descubrimiento de la que es conocida como “huella dactilar sanguínea”.
El logro innovador de Landsteiner, que tuvo lugar en 1901 mientras trabajaba en el laboratorio de patología del Hospital General de Viena, es un hito significativo en la comprensión de la biología humana.
Con su descubrimiento de que la sangre de cada ser humano tiene características únicas e irrepetibles, ha clarificado por qué el cuerpo rechaza cualquier otro tipo de sangre que no sea la propia.
Este avance científico, también llamado “la singularidad sanguínea” se ha puesto a disposición de las ciencias forenses y ha podido aclarar importantes crímenes que hasta la fecha habían permanecido sin resolver.
El comité del Premio Nobel reconoció no solo la genialidad científica de Landsteiner sino también su contribución para mejorar la salud y el bienestar de la humanidad.
Pablo Hernández Mares
