Tiempos Imposibles. Texto del episodio 96.
La nota informativa, cuya redacción se dice fue aprobada directamente por Mijaíl Gorbachov y Ronald Reagan, pretendió ser discreta, pero para muchos marcó el verdadero final del siglo XX:
Con fecha del 24 de mayo de 1986, falleció a los 96 años y por causas naturales Adolf Hitler, en la prisión de Spandau. Sus restos fueron incinerados y esparcidos en el océano. No se emitirán más comunicados al respecto.
Aunque el comunicado fue difundido días después del fallecimiento, su redacción indica claramente que la muerte ocurrió el 24 de mayo. Este desfase ha intensificado el aura de secretismo que siempre rodeó al exdictador.
La prisión de Spandau —gestionada en conjunto por la URSS, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido— mantiene bajo reserva todos los detalles del deceso, y todo indica que los archivos relacionados han sido clasificados como ultrasecretos.
Desde su encarcelamiento en 1945, tras ser condenado a cadena perpetua en los juicios de Núremberg, no se volvió a ver ninguna fotografía de Hitler. Nada se supo de él durante más de cuatro décadas: ni imágenes, ni declaraciones, ni una sola pista sobre su vida cotidiana en reclusión.
Algunos atribuyen su longevidad al aislamiento total y a un trato que, según se rumora, fue cuidadosamente controlado por las potencias aliadas. Otros no creen que haya sobrevivido tanto tiempo. Las teorías abundan: desde que fue ejecutado poco después de su condena, hasta que escapó en los años cincuenta con ayuda de simpatizantes infiltrados.
El único evento confirmado fue la desactivación de una célula del Mossad en 1963, que intentó infiltrarse en la prisión para asesinarlo. Los detalles nunca se hicieron públicos y, tras negociaciones diplomáticas, los agentes israelíes fueron repatriados meses después sin cargos formales.
Hoy, semanas después de su fallecimiento, no se conocen los detalles sobre el lugar exacto donde fueron esparcidas sus cenizas. Ningún gobierno ha emitido una declaración oficial. El silencio de las cancillerías contrasta con el estruendo mediático: artículos, editoriales, programas especiales y toda clase de especulaciones han colmado los medios desde el anuncio.
Carlos Michel.
