Tiempos Imposibles. Texto del episodio 97.
Hace alrededor de 10 mil años, en un no tan frío amanecer al norte de lo que hoy llamamos Europa, dos ejércitos se miraban desafiantes en un valle que, para esa época del año, solía estar cubierto de nieve algunos siglos atrás. En uno de los extremos se erguían robustos, corpulentos e inamovibles como montañas, los Neandertales, vestidos con pieles gruesas y armados con lanzas de piedra talladas con precisión milenaria. Del otro lado, mucho menos corpulentos pero más ágiles, vestidos con túnicas más sofisticadas, armados con arcos y flechas, se encontraban los homo sapiens.
El conflicto no había surgido de la nada. Durante los últimos siglos, los Homo sapiens se habían extendido por las tierras del norte ahora que la temperatura lo permitía, orillando a los neandertales a adentrarse cada vez más en las montañas y las cuevas. Al principio, y durante algún tiempo, hubo comercio y convivencia, inclusive, en algunos puntos del planeta, llegaron a reproducirse unos con los otros, iniciando un proceso de hibridación. Sin embargo, el hambre, la competencia por los recursos, y el paulatino cambio de clima encendieron una rivalidad que no acabaría jamás.
Aquel día fue decisivo. Los sapiens, habían ideado una estrategia de ataque y defensa basada en su velocidad y organización. Los neandertales en cambio, confiaban en su fuerza bruta y conocimiento del territorio. La batalla comenzó. Los sapiens avanzaron con precisión, formando filas, disparando flechas desde la distancia. Los neandertales, en cambio, se mantuvieron firmes, lanzando grandes piedras y masacrando a los sapiens que peleaban cuerpo a cuerpo contra ellos.
Cada golpe era devastador, no obstante, la tecnología y la estrategia, y la sutil ayuda del sol radiante, comenzaron a inclinar la balanza. Los Neandertales, luchando con una ferocidad inhumana, no pudieron doblegar a aquellos que ya se perfilaban para dominar el mundo.
Cayó la resistencia neandertal. Los sobrevivientes fueron esclavizados, marginados o forzados a huir a las regiones más inhóspitas del continente. La victoria de los sapiens marcó el inicio de un mundo en el que su dominio sería absoluto, pero en las cuevas profundas y los valles olvidados, los ecos de los neandertales permanecieron expectantes, y con ellos, la promesa de venganza que los mantuvo vivos.
Tiempo Detenido
