Tiempos Imposibles. Texto del episodio número veintiséis, tercera temporada.
No era penal y no lo marcaron. Y se fue la malaria, a partir de ese momento todo cambió. Se acabó el “jugamos como nunca y perdimos como siempre”. Pitó el arbitro y las sonrisas eras nuestras mientras los Holandeses seguían reclamando casi a golpes la falta sobre Robben.
Desde ahí comenzó la borrachera más grande que ha tenido este país, llegar al anhelado quinto partido contra Costa Rica nos llenaba de confianza, no fue muy difícil superarlos, un 3-1 con un juego muy similar a la fiesta que se vivió con Croacia.
Para confirmar que la victoria traía puesta la verde en Brasil, superamos a Argentina en penales después de un 0-0 donde para nuestra fortuna Lionel Messi nunca apareció, pues Paco Memo le arrebató su tiro de penal con una atajada que hasta se puede catalogar de simple.
Argentina superada y en penales, se vivía lo inimaginable, Alemania venía de aplastar al anfitrión y todo Brasil ahora era Mexicano, igual que nosotros eramos Brasileños en el 70.
La respuesta en cada entrevista era la misma de parte de los del tri: “estamos en la final, hemos superado todas las expectativas y ya somos ganadores”
pero también la virgen de Guadalupe jugaba con nosotros como lo dijo Martinoli, después de 70 minutos tensos y hasta por momentos aburrido, entró a la cancha Javier Hernández.
No recuerdo mucho pero con lo que tengo es suficiente, el chicharito hincado llorando alzando los brazos al cielo, desde la banca el piojo no paraba de brincar y gritar hasta que su rostro se convertía a color rojo, la pelota en la red, Alemania derrotada y luego de eso, Rafa Marquez alzando la copa.
Elías Medina
